no hay tristeza que pueda decirse
y nos alcance
todos los días
aprendemos a vivir
sin el peso del cuerpo herido
de las maderas que crujen
de los papeles que se pudren bajo el cemento
no estamos vivos
por regla superior
fuimos puestos en este período de la luz
para decir
somos el hilo de palabras que dejamos al azar
el error de una materia inconclusa
de hidrógeno y arena
pero tenemos consciencia
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