domingo, 19 de marzo de 2017

sci fi

ahora la ciudad
que habitábamos
era un pueblo con río
y viñedos en los que los edificios se abrían
el aire enrarecido
de los planetas extraños

como la rutina desconocida
que aceptamos en los sueños
realidades imposibles
que parecen cómodos trajes
una piel sobre las que nos tejemos otros
y andamos
vivos entre los muertos

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