Acabo de ver las alas de un hornero
brillar bajo el sol
naranjas ocres preciosas
y luego cerrarse
justo al tocar el cordón de la avenida.
Estoy convencida
de que la ciudad no existe para el hornero,
ni el infierno, ni el tiempo.
brillar bajo el sol
naranjas ocres preciosas
y luego cerrarse
justo al tocar el cordón de la avenida.
Estoy convencida
de que la ciudad no existe para el hornero,
ni el infierno, ni el tiempo.
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