luz mala
cuando era pequeña,
viajábamos al mar
en auto
y yo contaba los esqueletos
al costado de la ruta
a veces los números
me apretaban el pecho
imaginaba el
el extravío y la agonía,
animales muertos
de hambre y de sed
enfermos
solos
sin refugio
los huesos brillaban
azules
mientras
la luna nos seguía
hasta el Atlántico
el paisaje cambia cada vez
y se extingue,
cambia y se pierde
detrás de las líneas amarillas
a cada lado de la ruta
hay un cementerio que brilla
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