Ayer limpié la tierra de nuestros altares
mientras esperaba con ansia un mensaje, el sonido de las llaves en la puerta
un indicio
dije los nombres de cada una de las piedras
las amontoné sobre la luz
para que el mundo tuviera una forma
el sentido
puede ser el que vamos encontrando
o también este azar escandaloso
que se escapa.
Estaba templando mis manos bajo el agua cuando llegaste
cerré la canilla
vi el dolor que traías en los ojos
pegada la voz a la tierra
atenta al movimiento del cielo.
Te abracé. Te dije que ya era hora.
Te hiciste de nube y de polvo.
Qué lindo poema. Lo leí en voz alta. Un abrazo.
ResponderEliminargracias!
Eliminar