martes, 23 de enero de 2018

desesperación

Recuerdo
que a veces  me llamaba  
en una voz que no se parecía
a la suya

Acaso como un eco
su  voz decía
Afuera, la noche y una erinia que espera

Yo me acercaba 
y le sostenía la mano 
Le decía que todo estaba bien
que no me había ido 

Ahora sostengo
una taza
o el papel donde escribo

Y a veces temo
que  mi madre ya no esté 
en la memoria del  mundo
y sea esta  desesperación 
la que marque mi ritmo 

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