Ayer limpié
la tierra de nuestros altares
mientras esperaba con ansia
un mensaje, el sonido de las llaves en la puerta
un indicio dije los nombres
de cada una de las piedras
las amontoné sobre la luz para que el mundo tuviera una forma el sentido puede ser el que vamos encontrando o también este azar escandaloso que se escapa. Estaba templando
mis manos bajo el agua
cuando llegaste
cerré la canilla vi el dolor que traías en los ojos pegada la voz a la tierra atenta al movimiento del cielo. Te abracé.
Te dije que ya era hora.
Te hiciste de nube y de polvo. |
martes, 23 de enero de 2018
el altar
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