lunes, 7 de enero de 2019

algoritmo


Cuando quiero saber de una persona,
la llamo,
le escribo,
voy a visitarla.
Que el algoritmo
haga lo que quiera con su contenido.
Yo lo estaré vigilando.
Voy a aprender de sus defectos.
Hay que estar siempre un paso atrás,
para tomar distancia, dijo un maestro.
Yo agrego: la distancia trae claridad.
Y cautela.
Hay que saber ocultarse.
Eso también es durar.
No se puede confiar
en la densidad del aire.
Si lo virtual es más pesado
que lo real,
detrás de ese muro no hay nada.
Para qué perder lo único que no podés recuperar:
tu tiempo.
No dejes que el algoritmo
venga a mí.
Haz que venga a mí
el paraíso de los silencios.
Esos que nos hacen
del reino de los cielos

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