lunes, 7 de enero de 2019

heridos


Es triste
cuando te das cuenta
qué filosa la lengua
con la que nos cortamos
y al mismo tiempo
cuán necesaria era
esta herida
por la que ahora bebo
mi propio fluido
esta especie de amargura certera
traída por las piedras y los metales
del mundo
un magma venenoso
que también nos purifica.
Vos no crees en la violencia
pero yo veo en la explosión que destruye
el grito de la vida
Dijimos
pavadas del tamaño
de un animal gigante,
viejo y roído por la lava
Y ahora estamos agotados
como si sobre nuestros hombros
el aire
se volviera denso
Es que pesa tanto
el miedo
que no sabemos cómo nombrarlo
y nos quedamos quietos
mientras el agua pasa
y se lleva
escombros, escamas verdes,
presupuestos del otro,
vencimientos,
algo que dijiste sobre lo que alcanza,
algo que dije sobre los sacrificios.
El agua pasa
y no nos movemos
mudos,
dejamos que el silencio
se haga cargo de reunirnos.

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