Es la hora
en la que el muchacho de ambo azul limpia con una franela los vidrios del edificio frente a mi casa Lo miro deslizar la mano Agacharse tomar distancia para ver si hay vetas para ver si ha quedado rastro La luz del supermercado chino entra por mi ventana como si fuera luna llena aunque no, no hay esta noche luna sino furiosa Venus perseguida por Júpiter allá arriba Pienso en el silencio de la calle ahora cuando antes estuvo esa brillante algarabía de ciudad: autos, oficinistas, un perro. Mientras me entrego a la anécdota releo un libro que escribí y me parecía que hablaba de los astros pero ya no encuentro márgenes en los que anotar lo equivocada que estaba lo distante que veía el universo y creía entenderlo En realidad esos versos eran mi manera de ejercer la pregunta la duda plasmada en una voz sobre esto que debe permanecer sin escrito esto que intento constantemente: hablar la lengua de los muertos tocar una máscara ser sinfonía de los días Una forma imperfecta del tiempo, el sonido de un segundo. |
lunes, 7 de enero de 2019
hora
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