Mi cuerpo hace
las preguntas que no se atreve a hacer mi lengua Entiendo, ahora, como un grito la luz perpetua en la ventana la insistencia de la lluvia. Me obligo a ser médium de mis demonios jinete de mis dolores Soy esta celadora estricta pero amable con la que me acuesto y mastico estrategias Armo un protocolo ante el desamparo Subo mi hombro rígido hasta la oreja, como si oyera el quejido Y cierro los ojos como si hablaran las sombras Y sostengo el peso de mi silencio como una máscara sobre este cráneo. |
lunes, 7 de enero de 2019
jinete
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