lunes, 7 de enero de 2019

libro

Necesito que el libro 
cuando sea libro 
diga algo más
que lo que digo por acá 
que se nutra por ejemplo
de los diálogos que cruzo
en el camino a mi casa 
y de los silencios.
De todas esas cosas que no sé decir.
Como los rostros que se acercan
entre luces y no reconozco.
Como los sueños en los que el futuro
se parece a esta versión
desgastada del mundo.
Hace cuánto escribí sobre esto
y hoy siento que ha llegado
tal como lo vi
pero sin poder tocarlo, siquiera.
Lo dejé pasar y ahora me pesa.
Lo dejé ser
pero ahora
necesito quitármelo.
Necesito que el tiempo
del libro sea otro,
que no se diluya
como se diluyen todas esas cruces
por las que cuelgan a mis hermanxs.
Necesito que mi amiga
me sostenga la mano
y me lleve por el laberinto sin miedo
que se nos presenta ante un deseo.
Ella, la sabia doula.
Con Saturno en la boca y en el fuego.
Ella que me dijo hace poco:
hay que terminar ese libro.

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